martes, 5 de mayo de 2009

Tristeza

Hay días en los que te sientes, mal, verdaderamente mal: triste, cansada de tantas cosas , anhelando tantas otras...

Ruth, la chica que siempre tiene una sonrisa en la boca, una palabra amable para dedicar, siempre tan optimista...¿triste? Pues sí.

La semana pasada tuve una gran discusión con una muy buena amiga. En realidad apenas cruzamos palabras. Con pocas bastó. Se comportó francamente mal, como me han reconocido otros amigos comunes. Me quedé destrozada. Sé que no lo hizo con mala intención, pero su orgullo (uno de sus grandes defectos) le impide pedir perdón. Y siento que para arreglar esto, lo mínimo,es una disculpa. Disculpa que no llega y que yo espero como agua de mayo. No soporto estar cabreada con alguien.

A raiz de todo esto, he entrado en una de esas etapas en las que, estando rodeada de gente, y de gente que me quiere, me siento muy sola.

Soy de esas personas que siempre estan ahí para ayudarte. Y las mismas personas a las que ayudas no se dan cuenta de que no eres tan fuerte como pareces, que tu también necesitas su apoyo, que ante un aspecto fuerte, se esconde un ser mucho mas diminuto de lo aparente.

Espero que esta sensación pase pronto y todo vuelva a la normalidad.

Siento daros el tostón con esto. No me gusta escribir sensaciones tan íntimas aquí, pero necesitaba escribir, redactar mis sentimientos.

Un saludo, optimismo y un puñado de sonrisas, Ruth.

2 comentarios:

  1. Si de verdad es un a buena amiga, llámala. Habla con ella, quizás también se encuentre mal y esté esperando que tu la llames. No pierdas una amistad por un malentendido o un calentón de una o de la otra. Si de verdad tienes que perder a una buena amiga asegúrate bien antes que no hay otra alternativa.

    Ya se ... Es muy fácil ver las cosas desde aquí fuera, y tus cosas las tienes ahí dentro, pero ...

    Carla

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  2. upsss .. que me ha pasado hace algun tiempo algo similar...
    se siente mal cuando una esta de capa caida el no recibir el apoyo para seguir en pie que tan facil otorgamos nosotras cuando alguien lo necesita...

    eso dura hasta que nos damos cuenta que no podemos cambiar el hecho de ser aquel arbol al que se arriman los otros cuando llueve...
    que si el arbol se dobla nadie piensa que sea necesario darle apoyo...

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